En el gobierno democrático se
desarrollan de toda clase de personalidades gracias a que se permite tener
libertad de hablar y hacer lo que uno quiera.
Para Sócrates esta manera de
gobernar es la más bella, porque en ella se tiene la opción de buscar una forma
de gobierno y elegir el régimen que la persona prefiere; además no es
obligación obedecer si no se quiere, hacer la guerra o la paz sino se desea. Él
admira mucho la tolerancia que se tiene con los que fueron condenados ya que
pueden llegar a ser perdonados.
En la democracia no es necesario
ser una persona superdotada de conocimiento para hacer parte del poder, solo
basta con que la persona sea noble, generosa y de grandeza espiritual.
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