Cuando un
joven que fue criado por un padre con deseos superfluos, comienza a conocer
nuevos instintos y placeres a parte de los que le inculcaron, descubre que
muchas cosas que le enseñaron no son verdad, otras tantas son totalmente
desconocidas; lo que originan en él dos grupos de pasiones y una constante
lucha consigo mismo para decidirse por una de las dos.
Varios de
esos deseos superfluos son destruidos por el joven porque produjeron algún tipo
de pudor, pero un joven no es capaz de librarse de todos y estos que se quedan,
terminan haciendo parte de su manera de vivir. Creándose en él un régimen libre,
donde vive gastando más dinero y tiempo en los deseos necesarios que en los
superfluos, es feliz y no lleva demasiado lejos sus desenfrenos, se puede decir
que encuentra la estabilidad entre sus dos grupos de pasiones y los controla o maneja de una manera equitativa.
De esta
forma un día se ejercita en el gimnasio y al otro no se ocupa de nada; unas
veces piensa como filósofo y otras veces como hombre de estado que dice lo
primero que se le ocurre; un día envidia a los hombres de guerra y se pone de
su lado y al otro envidia a los hombres
de negocio y se vuelve comerciante. Para el joven su régimen de vida no tiene
orden ni reglas, es agradable, libre y feliz convirtiéndose en un hombre
demorcrático.
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