Sócrates y Adimanto continúan su
diálogo y en este capítulo con ayuda de algunos ejemplos, explican los deseos
necesarios y los no necesarios o superfluos del ser humano.
Los deseos necesarios son
aquellos que por naturaleza no podemos rechazar, pero que al satisfacerlos nos
generan cierto grado de placer, un ejemplo muy claro sería el deseo de comer
(hasta un punto de mantener la salud y el buen estado del cuerpo), el cual
hacemos por dos razones la primera por satisfacer una necesidad y la segunda
porque es indispensable para vivir.
Los deseos no necesario o
superfluos son perjudiciales para nuestro cuerpo y/o alma, no nos traen ningún
bien; un ejemplo es cuando consumimos alimentos dañinos solo por gusto.
Estos deseos pueden ser
corregidos desde la infancia por medio de una buena educación, pero cuando los
hijos los adquieren desde la crianza se
dificultad mucho poderlos corregir.
Así mismo sucede en los deseos
amorosos y para mí de una manera muy similar sucede en la actualidad con el
manejo y control de los aparatos electrónicos y las redes sociales, ya que
muchas veces y más que todo en los jóvenes se convierte en un deseo superfluo.
Esto no sucede solo con la tecnología sino también en otros ámbitos, otro
ejemplo es la necesidad de estar siempre a la moda, perjudicando en este caso
el alma con la avaricia y ambición.
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