miércoles, 25 de mayo de 2016

EL HOMBRE DEMOCRÁTICO



Sócrates y Adimanto continúan su diálogo y en este capítulo con ayuda de algunos ejemplos, explican los deseos necesarios y los no necesarios o superfluos del ser humano.
Los deseos necesarios son aquellos que por naturaleza no podemos rechazar, pero que al satisfacerlos nos generan cierto grado de placer, un ejemplo muy claro sería el deseo de comer (hasta un punto de mantener la salud y el buen estado del cuerpo), el cual hacemos por dos razones la primera por satisfacer una necesidad y la segunda porque es indispensable para vivir.
Los deseos no necesario o superfluos son perjudiciales para nuestro cuerpo y/o alma, no nos traen ningún bien; un ejemplo es cuando consumimos alimentos dañinos solo por gusto.
Estos deseos pueden ser corregidos desde la infancia por medio de una buena educación, pero cuando los hijos los  adquieren desde la crianza se dificultad mucho poderlos corregir.

Así mismo sucede en los deseos amorosos y para mí de una manera muy similar sucede en la actualidad con el manejo y control de los aparatos electrónicos y las redes sociales, ya que muchas veces y más que todo en los jóvenes se convierte en un deseo superfluo. Esto no sucede solo con la tecnología sino también en otros ámbitos, otro ejemplo es la necesidad de estar siempre a la moda, perjudicando en este caso el alma con la avaricia y ambición.

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